Computadoras e investigación cualitativa I

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Introducción

Partamos por tanto, de este punto. Un ordenador o computadora es, a pesar de su complejidad tecnológica, solamente una herramienta al servicio de un usuario. Como sucede con un martillo, una lavadora, o un vehículo, los ordenadores son “cosas” que pueden utilizar las personas para llevar a cabo una o más tareas. Desde esta perspectiva, y tal como ocurre con cualquier herramienta, se necesita aprender unas cuestiones básicas para su utilización.

Durante décadas los ordenadores fueron máquinas asequibles tan sólo a una elite intelectual y económica. Solamente después de la comercialización del primer computador personal, por parte de IBM en el año 1981, el mundo de la informática deja de ser una parcela exclusiva de grandes empresas y unos pocos agraciados, capaces de comprender los lenguajes de programación. Desde el 12 de mayo de 1981, día en que se presentó el primer ordenador personal (Personal Computer ó PC) el parque de equipos ha aumentado hasta casi los 600 millones de ordenadores, que se estima existentes actualmente en todo el mundo. Hoy en día es casi inimaginable concebir a un investigador, profesor o maestro que no desarrolle su trabajo con la ayuda, más o menos constante, de un ordenador.
En el desarrollo de los ordenadores personales los investigadores dentro de la investigación cualitativa, mantenían sus procedimientos tradicionales sin ordenador, porque los equipos informáticos sólo permitían trabajar eficazmente con datos cuantitativos generalmente después de una exigente formación en programación, sobre todo al principio. Sin embargo, desde hace casi tres décadas, las diversas aplicaciones informáticas difundidas en el ámbito académico (desde el clásico wordperfect hasta las recientes versiones de Observer o Atlas-ti) han favorecido que prácticamente nadie permanezca al margen del mundo de la informática.
La situación se puede calificar como de “dependencia obligatoria”, dependencia de la investigación a la informática para poder garantizar cierto nivel de competitividad, aunque esto no significa que el ordenador haya sustituido al investigador. El investigador sigue manteniendo su hegemonía en el control y desarrollo de la ciencia, reflexión creativa, planteamiento de líneas de trabajo, etc.
En investigación de corte cualitativo se utiliza información de muy distinta naturaleza (textual, visual, auditiva, gráfica, etc.). Esta diversidad ha sido un reto que han tenido que asumir los desarrolladores de software, puesto que han tenido que afrontar la tarea de crear programas realmente útiles para todo el proceso y no siempre lo han conseguido. Por esta razón en el software de análisis cualitativo podemos encontrar una considerable cantidad de programas que hacen varias tareas del análisis de forma óptima, pero son deficitarios en otras. Por ejemplo, hasta hace pocos años no han aparecido programas que realmente pudiesen integrar imagen, audio y texto para ser tratados de forma efectiva. Precisamente por esta complejidad innata a los datos cualitativos, el tema se inicia con una breve disertación sobre qué carácter tiene la información cualitativa.
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