Paradigmas y programas de investigación I

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Actualmente la epistemología ha superado ampliamente al empirismo ingenuo del positivismo que dominó tradicionalmente el paisaje de la ciencia. En la actualidad la epistemología presenta una serie de características bien definidas y que resumió De Miguel (1988: 61-63):
       Se rechaza el inductivismo.
       Se hace frente al problema de la verosimilitud de las teorías.
       Se produce una determinación de las teorías a partir de la lógica.
       Las condiciones sociales condicionan la historia.
       La ciencia se ve determinada por el relativismo.
En la epistemología de la ciencia ha sido ampliamente reconocida la obra de Karl R. Popper (1902-1994) para quien la observación debería estar guiada por la teoría. Una teoría formaría parte de la ciencia si fuese falsable, es decir, si existe una serie de enunciados posibles tal que si estos se dan, indicarían que las hipótesis, derivadas de la teoría, son falsas. Esta postura ha recibido algunas crística por los problemas que plantea, entre otros el hecho de que los enunciados choquen con la teoría no justifica deducir directamente que lo rechazable es la teoría.
Por su parte Imre Lakatos (1922-1974) entendía las teorías como estructuras organizadas, permitiendo de esa forma superar los problemas planteados en el falsacionismo popperiano. Para este matemático y filósofo de la ciencia, la unidad básica no es la teoría sino el programa de investigación científica, auténtica estructura que permite avanzar en el mundo científico.
Otro autor destacable es Thomas S. Kuhn (1922-1996) quien afirmaba que el progreso de la ciencia se iniciaría con una fase de desorganización en torno a cuestiones concretas de conocimiento. Posteriormente se irían generando adhesiones a líneas básicas (pero comunes) de estudio, comenzando entonces una articulación efectiva de la ciencia. Las ideas básicas, comunes, sobre los presupuestos teóricos que adoptarían los miembros de una comunidad científica constituirían un “paradigma”. Los científicos que trabajen dentro de un paradigma estarían desarrollando lo que Kuhn llamaba ciencia normal. Cuando esta ciencia normal no es capaz de explicar los resultados de las investigaciones desde los presupuestos del paradigma se produciría una situación de crisis, revolucionaria, discontinua, brusca (revolución científica) que concluiría con la aparición de un nuevo paradigma. El proceso sería cíclico de forma que el nuevo paradigma llegaría a agotar su capacidad, generándose otra crisis y con ella la aparición de otro paradigma que sustituye al anterior.
Paul K. Feyerabend (1924-1994) es otro de los autores que ha destacado en su intento de analizar y dar coherencia a la realidad científica. Introductor de la idea de “inconmesurabalidad de las teorías” junto con Thomas Kuhn, (ambos la propusieron de forma independiente), Feyerabend expuso la inconmensurabilidad desde el terreno semántico, la noción fundamental que hay detrás es el cambio de significado de los términos básicos de una teoría, cambio que invade la totalidad de los términos de la nueva teoría, haciendo que entre la teoría original y la nueva teoría no exista ninguna consecuencia empírica común. Aunque las teorías no puedan compararse en términos de consecuencias lógicas, Feyerabend admite que puedan existir otros tipos de comparaciones (en función de su coherencia, fiabilidad, etc.).
El término paradigma, como el de programa de investigación, ha evolucionado hasta una situación de indefinición, a medida que se ha utilizado para cuestiones que no eran las previstas por sus creadores. Es fácil entender que cuando se trata de aplicar las ideas de estos autores (Popper, Lakatos, Kuhn, etc.) a ámbitos distintos a aquellos originales donde las desarrollaron, el ajuste no sea completo. Esta situación de indefinición ha hecho que algunos autores redefinan el término paradigma. Así se expresaba Anguera (1985) al respecto:
“Paradigma es una visión de un mundo compartido por un grupo de científicos que implica explícitamente una metodología específica, sea cualitativa o cuantitativa, caracterizada por problemas, procedimientos, técnicas, vocabularios y tendencias interpretativas” (Anguera, 1985:29).
Este acercamiento, más o menos matizado, parece predominar en el ámbito de la investigación en educación actualmente, donde paradigma se utiliza para referirse a un conjunto de supuestos y principios metodológicos comunes, compartidos por los miembros de una comunidad científica, quienes afrontarían sus investigaciones de forma coherente con dichos principios.
En la investigación educativa tradicionalmente se han considerado dos perspectivas generales o paradigmas, por un lado el paradigma cualitativo y por otro, el paradigma cuantitativo. El enfoque cuantitativo se sustenta sobre el positivismo, aunque el paradigma positivista actual no es resultado exclusivo de esta línea de pensamiento, sino también de diversas influencias como el empirismo de Locke, y otras tantas corrientes epistemológicas de los siglos XIX y XX. Por tal motivo hablar de paradigma positivista no sería del todo correcto, sino más bien habría que hablar de paradigma realista, paradigma cuantitativo o paradigma empírico-analítico. La visión cuantitativa o empírico analítica tuvo mucha difusión entre los investigadores sociales, sobre todo en los países anglófonos y su entorno. En la Europa Central, por el contrario, se impuso el idealismo alemán y el hegelianismo, con una perspectiva mecanicista.
Por otra parte, el idealismo alemán y el hegelianismo darían paso a una tendencia antipositivista que propiciaría el desarrollo del paradigma cualitativo o humanista interpretativo. Este enfoque se caracteriza por entender la realidad del individuo, y a este mismo, como una globalidad. Su objetivo es ante todo, la interpretación de los hechos buscando la comprensión de los mismos más que la explicación. En la tabla 2 (adaptado de Tójar, 2001) se trata de ofrecer una comparación “didáctica” entre paradigmas. Posteriormente se comentan con más detalle algunas de sus características.
Al admitir la existencia de diversos paradigmas, surgen una serie de problemas, entre otros, uno de especial importancia: ¿Qué tipo de conocimiento genera cada paradigma?. De él se deriva otra importante cuestión: ¿Son esos conocimientos dispares entre sí?
Las respuestas a estas preguntas determinan distintas posturas en la comunidad científica respecto a la forma de entender la investigación.
Paradigma
Dimensión
Empírico-analítico / objetivista / realista / cuantitativo
Interpretativo / humanista / naturalista / hermenéutico / cualitativo
Crítico / sociocrítico / investigación-acción / orientando al cambio
Fundamentos
Positivismo lógico, empirismo
Fenomenología, antropología
Praxeología, teoría crítica
Naturaleza de la realidad (ontología)
Objetiva, externa, observable, fragmentable, convergente
Dinámica, múltiple, construida, holística, divergente
Compartida, holística, histórica, construida, dinámica, divergente
Valores (axiología)
Neutros
Explícitos
Integrados, compartidos
Teoría / práctica
Independientes, la teoría es norma para la práctica
Relacionadas, retroalimentación
Indisociable, relación dialéctica, la práctica es teoría en acción
Objetivos de la investigación
Explicar, predecir, controlar los fenómenos, verificar hipótesis, buscar leyes, construir teorías
Comprender e interpretar la realidad, significados, intenciones, hipótesis de trabajo
Emancipar, criticar, identificar potencial de cambio, transformar la realidad
Diseño
Predeterminado
Emergente
Negociado
Relación investigador – sujeto
Independencia, investigador externo, sujeto como objetivo de investigación
Dependencia, interacción
Relación de compromiso, investigador como un sujeto participante
Técnicas e instrumentos
Pruebas objetivas, cuestionarios y entrevistas estructuradas, observación sistemática …
Estudios de casos, cuestionarios abiertos, entrevistas informales, diarios, observación participante…
Estudios de casos, diarios de campo, técnicas dialécticas
Análisis de datos
Cuantitativo
Cualitativo
Cualitativo
Criterios de calidad
Fiabilidad y validez
Veracidad, autenticidad
Intersubjetividad, validez consensuada
Tabla 1. Comparación entre paradigmas, adaptado de Tójar ( 2001:55)
Howe (1985) planteó lo inadecuado de la distinción entre paradigmas. Este autor no admitía como legítimo tener que elegir entre métodos de investigación cualitativos y cuantitativos, promoviendo por su parte, la combinación de ambos en la investigación. Sus argumentos para esta propuesta se resumen en dos puntos básicos:
       El valor de una investigación depende no tanto del “paradigma” de investigación como de los siguientes aspectos:
1.- Potencial de la investigación para dar respuesta a los problemas planteados.
2.- Naturaleza de las preguntas iniciales.
3.- Aspectos éticos y pragmáticos del contexto de investigación.
       La ubicuidad de los valores debe considerarse tanto a nivel subjetivo o intrasujeto, como intersujeto o social, no pudiendo ser ignorados en favor de ningún planteamiento positivista.
Howe estableció distintos niveles de compatibilización entre los paradigmas clásicos: nivel de datos, diseño, análisis, e interpretación. Para este autor, era evidente que muchos investigadores desarrollan sus trabajos sin preocuparse por ningún dilema paradigmático, practicando una investigación donde conviven líneas distintas sin ningún tipo de problema. Propuso un modelo denominado de investigación educativa crítica, al que otorgó un carácter prescriptivo. Con él intentó reajustar las teorías de investigación, los procesos lógicos usados, y la propia práctica de la investigación en educación.
Por otro lado Walker y Evers (1988) identificaron tres posturas básicas con relación al debate entre paradigmas:
       Tesis de la diversidad incompatible: Es la perspectiva defensora de que los distintos enfoques paradigmáticos generan modos incompatibles de investigar. En este sentido, los paradigmas son tan opuestos entre sí, que los procesos de investigación que propician, la información con la que trabajan, los desarrollos que generan, las características de los resultados que se producen, etc. En resumen, los conocimientos que generan desde de los paradigmas no pueden ser ni integrados ni coordinados entre sí.
       Tesis de la diversidad complementaria: Defiende que los paradigmas tienen un origen distinto. Cada paradigma se apoya en unas vías distintas, con entidades propias, y características bien diferenciadas. Sin embargo, son complementarias. Se niega por tanto la competitividad y la oposición radical entre los desarrollos paradigmáticos y se defiende una relación de complementariedad.
       Tesis de la unidad: Es la propuesta que Walker y Evers ofrecen como alternativa a las dos anteriores. Para estos autores, los enfoques cualitativos y cuantitativos pueden valorarse en términos productivos, deshaciendo entonces la escisión entre paradigmas. Para poder realizar una interpretación en función de la productividad, ofrecen la “teoría P, o “teoría de los Paradigmas”, que ha dado lugar a distintas corrientes de investigación en educación. Sostienen la existencia de una unidad epistemológica, lo que supone admitir la existencia de un solo origen en los paradigmas aunque con diversidad de métodos.
Han pasado más de veinte años desde estos planteamientos y sigue abierto el debate sobre los paradigmas, asistiéndose además al desarrollo de nuevos enfoques. No parece pues, que exista una tendencia a la unicidad, en todo caso puede interpretarse que se asiste a una confluencia de perspectivas y líneas de trabajo en campos de estudio (áreas problemáticas) comunes, lo que estaría llevando a que un mismo problema de investigación se esté estudiando desde diversos enfoques paradigmáticos. Sin duda esto supone un enriquecimiento de los resultados aunque para ello haya que renunciar a la unicidad paradigmática.
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