La investigación en Educación

Una queja habitual del alumnado de las Ciencias de la Educación es que no encuentran utilidad a las asignaturas de investigación. Es algo curioso cuando comprobamos que la mayoría de las asignaturas de los grados de Educación (Pedagogía, Magisterio, Psicopedagogía, Educación Social y otras afines) suelen incluir trabajos de investigación como parte de sus prácticas. Evidentemente algo falla en el sistema cuando esto sucede.

Se puede argumentar que el fallo está en la programación de las asignaturas, la falta de coordinación entre asignaturas y docentes, etc. Sin duda, todos estos argumentos son válidos. Sin embargo, vamos a retomar una cuestión previa: ¿es necesario que un profesional de las Ciencias de la Educación tenga que cursar asignaturas específicas sobre metodología de investigación?

Sin duda, la mayoría de docentes de Ciencias de la Educación dirán que sí. Lo mismo parece ocurrir con la mayoría del alumnado de doctorado. Sin embargo, ¿qué ocurre con los profesionales de centros educativos de secundaria y primaria?

Nuestra posición es que el profesional de las Ciencias de la Educación necesita formarse en investigación, si bien, el diseño curricular no tiene porque incluir asignaturas específicas (aunque consideramos que puede ser más efectivo que otras alternativas).

La razón principal de esta formación es que este profesional debe entrenar sus capacidades para discernir entre el conocimiento buen fundamentado de aquel que no dispone de un soporte empírico suficientes (en un próximo post trataremos el tema de los edumitos).

En este sentido, los profesionales en Ciencias de la Educación deben proceder de una manera científica en su ejercicio profesional. Su actividad debe basarse en la utilización de los métodos que la ciencia ha puesto a su disposición para conseguir los objetivos de su labor. Por ejemplo, los orientadores deben basar sus decisiones en datos obtenidos y gestionados por procedimientos avalados por la comunidad científica; los docentes deben establecer sus evaluaciones a partir de procedimientos contrastados por evidencias científicas, los inspectores deben realizar su trabajo desarrollando procedimientos que han demostrado su calidad, etc.

En definitiva, el trabajo de estos profesionales debería basarse en métodos pedagógicos apoyados cuya utilidad se apoya en evidencias empíricas. Si no es así, la utilidad de los procedimientos es discutible, y en todo caso, el profesional estaría adentrándose en el terreno de la “opiniología”.

 

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Archivado bajo Formación docente, Investigación

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