Tareas de aprendizaje

Diseño de tareas de aprendizaje

Para iniciar el diseño de una tarea académica como es enseñar, es necesario determinar el objetivo que se pretende con dicha tarea, así como identificar las diferentes habilidades que se desarrollarán o necesitará el alumnado para realizarlas. Para organizar estos objetivos es recomendable utilizar un esquema que facilite la labor del docente. En este sentido, las distintas teorías procedentes de la Psicología de la Educación son especialmente útiles. Una de las propuestas más recurrentes es la llamada “taxonomía de Bloom” (ilustración 1).

La taxonomía de Benjamin Bloom organiza la actividad cognitiva (y por tanto el aprendizaje) en seis niveles de complejidad creciente: conocer, entender, aplicar, analizar, sintetizar y evaluar.

 


Ilustración 1: Benjamin Bloom

(Fuente: http://www.c21te.usf.edu/materials/institute/ct/bloom.png)

 

A partir de propuestas como las de Bloom, u otras similares, se comprende la importancia de estructurar las unidades de aprendizaje (temas, actividades, cursos, etc). Así, podemos trabajar en un nivel básico de competencia, donde el objetivo es adquirir conocimiento, saber cosas. Un nivel superior es aquel cuyo objetivo es aplicar las técnicas y estrategias que se conocen. Por último, se puede pretender un aprendizaje tácito, altamente competente, donde la persona no solamente sigue aprendiendo sino que lo hace al mismo tiempo que resuelve problemas y aplica su conocimiento previo.

Este grado de competencia se alcanza con el tiempo y la práctica. Inicialmente, un alumno novel desarrollará el aprendizaje explícito, de tipo conceptual, posteriormente será capaz de un aprendizaje aplicado de tipo funcional y por último se convertirá en un experto.

Para cada tipo de aprendizaje se puede utilizar unos instrumentos u otros. Esto es especialmente útil para la enseñanza virtual, que debe prestar especial atención al soporte y formato que utiliza. Así, para el aprendizaje básico se pueden utilizar CD’s, páginas web, libros y artículos donde se exponga el cuerpo de conocimiento que debe dominarse. Para el aprendizaje aplicado son útiles los estudios de caso, las simulaciones, y las prácticas en contextos reales o simulados. Para el aprendizaje experto son especialmente efectivos los entornos colaborativos, con situaciones de resolución de problemas, mentorías, grupos de trabajo y discusión, etc. En la ilustración 2 se ha tratado de resumir todas estas aportaciones.

Ilustración 2: Tipos de aprendizaje y nivel de competencia

 

Para que el alumnado comprenda correctamente en qué consiste una actividad, es recomendable que la tarea de aprendizaje sea diseñada de forma que:

– El aprendizaje sea observable.

– Sea medible.

– Sea realizado por el alumnado (por cada persona de forma individual).

 

Por ejemplo, la siguiente tarea: “Comprender la fotosíntesis”, es menos medible que: “El alumnado deberá realizar una presentación de cada una de las fases de la fotosíntesis”.

Para conseguir esto, y para disponer de criterios de evaluación eficaces, podemos tener en cuenta los siguientes elementos:

– Resultados comportamentales del aprendizaje (conducta).

– Condiciones o contexto donde se realizará el aprendizaje (contexto).

– Criterios de medida para valorar el aprendizaje (criterios).

 

Por ejemplo, una tarea de aprendizaje se puede describir de la siguiente forma:

“El alumnado, en una prueba escrita (contexto), deberán describirse con exactitud al menos dos (criterio) de las fases de la fotosíntesis serán descritas brevemente (conducta)”.

Esta forma de presentar las tareas favorecen una comprensión, por parte del alumnado, de qué aprender, cómo se le evaluará y cuál es el margen de error que se considera aceptable para dicho aprendizaje.

Por último, hay que tener en cuenta las características del alumnado. El alumno actual (de hasta 30 años de edad aproximadamente) suele presentar problemas con la autorregulación. Su aprendizaje debe ser inmediato, con una aplicación directa. Tal como afirma el dicho “¡melón!, tajá’ fuera” (se trata de una frase que se suele decir a aquellas personas impacientes que no son capaces de esperar un tiempo razonable para obtener un resultado).

En este sentido es útil tener en cuenta la llamada “Esperial de creatividad” propuesta Resnick en 2007 (ilustración 3).

Ilustración 3: Espiral de pensamiento creativo.

(Fuente: http://www.eduteka.org/imgbd/23/23-05/nubes.gif)

 

Tomando como objeto de estudio al alumnado actual, y la propuesta de Resnick, podemos llegar a la siguiente conclusión: para que el alumnado no pierda el interés por la tarea de aprendizaje, es conveniente iniciar el proceso con una situación real, que demuestre al alumno que necesita aprender un conjunto de saberes para poder resolver dicha situación.

 

Anexo. Taxonomía de Bloom

(fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Taxonomía_de_objetivos_de_la_educación)

Conocimiento: muestra el recuerdo de materiales previamente aprendidos por medio de hechos evocables, términos, conceptos básicos y respuestas.

  • Conocimiento de terminología o hechos específicos;

  • Conocimiento de los modos y medios para tratar con convenciones, tendencias y secuencias específicas, clasificaciones y categorías, criterios, metodología;

  • Conocimiento de los universales y abstracciones en un campo: principios y generalizaciones, teorías y estructuras.

Comprensión: entendimiento demostrativo de hechos e ideas por medio de la organización, la comparación, la traducción, la interpretación, las descripciones y la formulación de ideas principales.

  • Traducción.

  • Interpretación.

  • Extrapolación.

Aplicación: Uso de conocimiento nuevo. Resolver problemas en nuevas situaciones aplicando el conocimiento adquirido, hechos, técnicas y reglas en un modo diferente.

Análisis: Examen y discriminación de la información identificando motivos o causas. Hacer inferencias y encontrar evidencia para fundamentar generalizaciones

  • Análisis de los elementos.

  • Análisis de las relaciones.

  • Análisis de los principios de organización.

Síntesis: Compilación de información de diferentes modos combinando elementos en un patrón nuevo o proponiendo soluciones alternativas.

  • Elaboración de comunicación unívoca.

  • Elaboración de un plan o conjunto de operaciones propuestas.

  • Derivación de un conjunto de relaciones abstractas.

Evaluación: Presentación y defensa de opiniones juzgando la información, la validez de ideas o la calidad de una obra en relación con un conjunto de criterios.

  • Juicios en términos de evidencia interna

  • Juicios en términos de criterios externos

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Archivado bajo e-learning, Educación, Evaluación, Formación docente

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